Por mucho que nos diga
Rajoy, tras su reunión con Rivera, que salió con la impresión de que hay un
pequeño margen para la esperanza, lo cierto es, que sin la colaboración del
PSOE, eso no sirve absolutamente para nada.
Tengo que reconocer, que
con el líder de Ciudadanos empiezo a alucinar. Resulta desconcertante, un líder
que en pocos meses pasa de, en sede parlamentaria, pedir a los militantes del
Partido Popular que se rebelen contra su líder, entonces reciente ganador de
unas elecciones, a posteriormente, asegurar que su partido apoyaría al PP
siempre y cuando cambiaran de candidato a la presidencia del Gobierno, para
ahora, aunque dice que no se saldrá de la abstención en la hipotética
investidura, tener buena sintonía con quien vetaba no hace mucho. Si su actitud
es eso que llama nueva política, a mí me parece mucho más retorcida que la
vieja, y por supuesto, mucho más opaca hacia los ciudadanos. Da la impresión
que Rivera siempre nos quiere tener sin conocer lo que realmente piensa, lo que
realmente va a hacer.
Y todo esto ocurre, cuando
Ciudadanos, con sus 32 diputados no puede decidir absolutamente nada. Ni sirvió
para nada su tan cacareado acuerdo con el PSOE, ni serviría para nada un
acuerdo, ahora con el PP. Aquí el que decide es el PSOE, y sobre lo que haga
tendrá que rendir cuentas al pueblo español.
Me alegra, que el Partido
Popular y Ciudadanos, puedan llegar a acuerdos en asuntos económicos urgentes y
en todo lo relacionado con la unidad nacional. Me satisfizo enormemente lo que
hizo Ciudadanos para evitar que los sediciosos catalanes no dispusieran de
grupo propio en el Parlamento. Pero repito, si el PSOE sigue con el bloqueo,
vamos directos a otras elecciones. Opción horrible pero mucho mejor que la
terrible opción de que se formase ese Frente Popular que tanto anhela Pedro
Sánchez pero que la mayoría de españoles esperamos que siga parando su Comité
Federal.
