El Partido Popular ha
retirado el anteproyecto de protección de la vida del concebido no nacido, una
iniciativa que hubiera desembocado en una nueva Ley del Aborto.
Con esta decisión, los de
Mariano Rajoy dejan a la vista todas sus vergüenzas, pues tras valorar la
repercusión electoral que tendría, han decidido que les es más rentable
electoralmente traicionar a una parte importante de su suelo electoral que
perder los votos procedentes de progresistas moderados.
Lo cierto es, que el
Partido Popular se comprometió expresamente con las Asociaciones Provida y no
ha cumplido su palabra, demostrando que sus principios son de quita y pon en
función de sus intereses electorales.
De todas formas, no nos
debería de extrañar este incumplimiento de sus promesas, si no que le pregunten
a la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Tampoco voy a pretender
pronunciarme sobre este asunto en plan aséptico, si me lo permitís me voy a
meter en el charco y voy a dar mi opinión. A título personal opino que la Ley
del Aborto que esté en vigor debe ser fruto del sentido común y tener el máximo
consenso posible, ni ser un coladero, ni ser excesivamente restrictiva.
Lo que no puede ser es que
en España se practiquen 300 abortos diarios, es evidente que algo falla.
Vivimos en una sociedad, donde teóricamente, deben ser conocidos los métodos para
que quien no lo desee no se quede embarazada, vivimos en una sociedad donde muchos
se han dedicado a banalizar el hecho de abortar como si fuera algo parecido a
quitarse una verruga. Se deben proteger los derechos de todas las partes,
incluyendo los del no nacido. Es evidente que si este dialogo se abre única y
exclusivamente desde una perspectiva ideológica, nunca habrá acuerdo.
