Tras el hundimiento del
comunismo en Europa y la caída del muro de Berlín, los propios comunistas se
replantearon muchas cosas, entre otras como denominarse. En España pasaron a
ser simplemente de Izquierda Unida. Estaba claro que llamarse comunista no vendía,
más bien producía rechazo tras constatar la opinión pública las atrocidades
cometidas en nombre de esa ideología.
Es evidente que Izquierda
Unida es un partido radical de izquierdas, pero también lo es, que nunca ha
sido un partido antisistema. Además, en los pocos sitios donde ha gobernado, lo
hizo siempre respetando las reglas del juego y la legalidad vigente, jamás ha
sido rupturista, aunque muchas de sus actuaciones se hayan situado en la fina línea
que separa lo legal de lo ilegal.
Ahora cogobierna Andalucía,
y lo que intenta hacer responde a sus propuestas políticas, nos gusten más o
menos, pero es muy claro que no intentan dinamitar nada.
Desde la aparición de
Podemos y ante la posibilidad de perder lo que le ha costado tanto tiempo
conseguir, IU ha entrado en una dinámica suicida y entreguista.
Los que nos hablaban de eso
de “programa, programa, programa”, se están desquiciando de tal manera que están
dispuestos a diluirse en un arriesgado y utópico fenómeno antisistema, la unión
con Podemos.
Fijaros como están los comunistas,
que el catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo, acaba de
declarar en Sevilla, que Andalucía no es una comunidad corrupta, que el PSOE de
Andalucía es el más sano de toda España, y lo dice el tío sin ruborizarse, “demasiao
pal cuerpo”.
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Perez Royo, es la "bien pagá" aprovechó que era miembro del PDNI, para trepar mejor.