Tenemos sobradas evidencias, para afirmar que lo que parecía impensable que sucediese en España, ya se ha puesto en marcha. Os hablo de un proceso revolucionario impulsado por los partidos que conforman nuestro actual Gobierno, con la importante ayuda del resto de partidos que trabajan a diario para destruir nuestra democracia, nuestra legalidad constitucional, y nuestra Nación.
Sin impedir que los jueces realizasen su trabajo, Hugo Chávez, jamás hubiese llegado al poder en Venezuela. Recuerdo a aquella jueza venezolana que tras dictar una sentencia que disgustó al dictador, fue detenida y violada en prisión por todos sus carceleros. Desde entonces, ningún juez volvió a contrariar a Chávez.
¿Y por qué digo esto? Pues simplemente, porque la maquinaria revolucionaria ya se ha puesto en marcha contra la Justicia. Las amenazas de muerte que está recibiendo el titular del Juzgado de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, tras su decisión de pedir al Tribunal Supremo que investigue al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, por tres delitos en el caso Dina, por parte de miembros de la horda podemita, demuestra que los que quieren lo peor para España, van ya a por todas.
La izquierda radical, que es la única que existe en España, sabe perfectamente que, controlando a la Justicia, ya solo queda un obstáculo que puede truncar su proyecto totalitario. Me estoy refiriendo al Rey, en su calidad de Jefe del Estado, de comandante en jefe de nuestras FFAA, y garante último de la unidad nacional y la legalidad constitucional. También han empezado a ir a por él, su objetivo es derrocarlo. Los españoles de bien no podemos permitirlo, ya va siendo hora de arrebatarle la calle a la izquierda.