El eje del discurso de Nochebuena de Su Majestad el Rey D. Felipe VI, aunque yo prefiero llamarlo “mi Rey” a secas, al ser más cercano, ha transitado principalmente sobre, la convivencia y la concordia construida entre los españoles desde la Transición y en base a nuestra Constitución. Y lo ha hecho, el año en el que con más intensidad se está produciendo, el asalto a las instituciones y a los principios más fundamentales de nuestra Carta Magna, perpetrado por esta partida de malnacidos que conforman el Gobierno socialcomunista de Sánchez y sus socios separatistas y proetarras.
«No podemos dar por hecho todo lo que hemos construido», ha señalado el Rey «Han pasado ya casi 45 años desde la aprobación de la Constitución y claro que han cambiado, y seguirán cambiando, muchas cosas. Pero el espíritu que la vio nacer, sus principios y sus fundamentos, que son obra de todos, no pueden debilitarse ni deben caer en el olvido. Son un valor único en nuestra historia constitucional y política que debemos proteger, porque son el lugar donde los españoles nos reconocemos y donde nos aceptamos los unos a los otros, a pesar de nuestras diferencias», ha defendido. Y ha rematado esta parte con una advertencia: ese espacio que hemos construido gracias a la Constitución es » el lugar donde hemos convivido y donde convivimos en libertad».
Y en esta idea ha insistido con vehemencia durante todo su discurso: «La transformación y modernización de España de las últimas 4 décadas, gracias al éxito de nuestra transición a la democracia y la aprobación de nuestra Constitución, avala esa confianza. Somos un país que siempre ha sabido responder, no sin dificultades ni sacrificios, a todas las adversidades, que no han sido pocas a lo largo de estos años».
Su Majestad el Rey ha insistido en la obra colectiva de la España que ha resultado de la Transición y la convivencia democrática que ha permitido la Constitución de 1978, y que ahora el Gobierno y sus socios están tratando de tumbar a base de enmiendas y subterfugios legislativos.
En este sentido, el Rey Felipe ha hecho hincapié en que la Constitución garantiza nuestra democracia y ha recordado que ésta, igual que otras muchas en el mundo, están expuestas a muchos riesgos «que no son nuevos» pero que «hoy adquieren una particular intensidad. Y España no es una excepción», ha advertido. Uno de esos riesgos es el deterioro institucional: «Un país o una sociedad dividida o enfrentada no avanza, no progresa ni resuelve bien sus problemas, no genera confianza. La división hace más frágiles a las democracias; la unión, todo lo contrario, las fortalece. En España lo sabemos por experiencia propia. Nuestra Constitución, fruto del diálogo y del entendimiento, representa la unión lograda entre los españoles, como apuesta de futuro, de diversidad y de concordia, para una joven democracia».
En este sentido ha destacado: «Creo que, en estos momentos, todos deberíamos realizar un ejercicio de responsabilidad y reflexionar de manera constructiva sobre las consecuencias que ignorar esos riesgos puede tener para nuestra unión, para nuestra convivencia y nuestras instituciones.»
Para terminar, el Rey ha pedido a los españoles que sigamos «compartiendo objetivos con un permanente espíritu de renovación y adaptación a los tiempos. Con confianza en nuestro país, en una España que conozco bien, valiente y abierta al mundo: la España que busca la serenidad, la paz, la tranquilidad; la España responsable, creativa vital y solidaria. Esa España es la que veo, la que escucho, la que siento en muchos de vosotros y la que, una vez más, saldrá adelante. En manos de todos nosotros está.»
Desgraciadamente, el Rey solo ha dicho lo que puede decir, pues no podemos olvidar que los partidos de izquierdas y sus socios tienen como uno de sus objetivos principales acabar con la Monarquía e implantar esa República que siempre nos llevó a la catástrofe.
Solo hay que ver, cual ha sido la reacción de la jauría que nos desgobierna y de sus socios, para darse cuenta de cuáles son sus intenciones. Si a los españoles de bien, las palabras de nuestro Rey, nos han parecido apropiadas a la situación que vivimos e impecables, a ellos les han horrorizado y se han dedicado a lanzar exabruptos e insultos en los perfiles oficiales de las RRSS de sus respectivas “bandas criminales” ¡VIVA EL REY! ¡VIVA ESPAÑA!