Ese ladronazo, el expresidente socialista de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ya no sabe que alegar para no entrar en prisión. Con esto, no estoy diciendo que no tenga cáncer, pero yo me pregunto, cuantos presos lo tienen y están cumpliendo sus condenas. Evidentemente, el día que les toque sesión de radio o de quimio, los llevará una ambulancia al hospital, se la darán y volverán a la prisión que es donde deben estar.
A mí me parece que el espejo en el que se mira Griñán es en el de ese otro ladronazo que jamás entró en prisión, me refiero a Jordi Puyol, al que no se sabe porqué nadie se atrevió a “enchiquerarlo”.
Sorprende que en ninguno de los recursos interpuestos anteriormente alegó tal enfermedad y sólo lo ha hecho cuando la Audiencia de Sevilla ha exigido su ingreso en prisión en un plazo de 10 días que, si nada cambia, se cumplirán el próximo 1 de enero. En el escrito enviado, la defensa de Griñán admite que no tiene metástasis.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha dictado un auto para que en el plazo de diez días naturales ingresen voluntariamente en un centro penitenciario, Griñan y miembros de su banda, plazo que empezó a contar a partir de este pasado viernes.
Cuando el Gobierno socialista de la Junta de Andalucía decidió constituirse en una especie de “banda criminal” destinada a saquear las arcas públicas y repartir el botín entre los suyos, todos estos delincuentes tenían una salud de hierro y lo que nadie cuenta es que, si ese dinero sustraído por el PSOE se hubiera dedicado, por ejemplo, a incrementar el presupuesto de Sanidad ¿cuántas vidas se habrían salvado? Y lo curioso es que nadie, excepto Vox, les pide que devuelvan lo robado
Dicen que la justicia es igual para todos, pero sinceramente creo, que eso no es cierto.