Como Sánchez es consciente de la debacle electoral que se le augura a su partido en este 2023, aprovechando que su amoralidad se lo permite todo, se está dedicando a anunciar medidas que, en cuanto investigas un poco, te das cuenta de que es una más de las innumerables mentiras que ha anunciado a los españoles, a bombo y platillo, desde su llegada a La Moncloa.
De esas 50.000 viviendas prometidas por Sánchez y que en la actualidad están en manos de la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), ni siquiera el 10% de ellas están en condiciones de ser habitadas, unas porque están okupadas, otras porque están destrozadas, otras porque ni siquiera están construidas y otras, porque están en zonas sin demanda alguna de alquileres.
Curiosamente, de las 50.000 viviendas prometidas por nuestro infame presidente, 15.000 aún no están ni construidas, aún no existen, por ello, tardarían varios años en estar a disposición de los inquilinos con más necesidades. Por ello, políticamente hablando, estamos ante una estafa perpetrada por un individuo sin escrúpulos.
Quisiera recordar que, durante las cuatro décadas que duró el régimen anterior se construyeron seis millones de viviendas asequibles para las familias trabajadoras y que, por el contrario, en las cuatro décadas del régimen actual nacido de la Transición, solo 400.000, cantidad claramente que no cubre ni por asomo las necesidades de los españoles. Si en el régimen anterior no se pagaban casi impuestos y ahora el saqueo fiscal está consolidado ¿Cómo se explica esto? Pues simplemente, porque nos han gobernado y nos gobiernan demasiados corruptos, demasiados ladrones, que entre lo que se llevan ellos, sus legiones de enchufados y los fondos que emplean en crear y mantener sus chiringuitos ideológicos, todo ello cometido bajo el paraguas del maldito Estado autonómico, el caldo de cultivo ideal para el choriceo, hace que no haya dinero para lo importante, por ejemplo, para que cada familia tengo una vivienda digna.