Los medios de comunicación, especialmente, los que supuestamente representan a la derecha sociológica, continúan inventándose su particular relato sobre la realidad de VOX, ignorando a los propios integrantes de la formación, insistiendo en esa ficticia guerra entre dos supuestas facciones o almas ideológicas. Un partido ya consolidado y que hoy gobierna en coalición en cuatro regiones y en un centenar de ayuntamientos, incluidas varias capitales de provincia.
Todo empezó cuando Iván Espinosa de los Monteros, renunció a su acta de diputado “por motivos personales y familiares”, y anunció que abandonaba la primera línea política. Y pese a que ante la prensa dijo: “Permanezco en VOX, me quedo en VOX como afiliado de base, y siempre a disposición de nuestros dirigentes para absolutamente cualquier cosa que necesiten de mí”. Los medios se dedicaron a mentir y a intoxicar, sobre todo, esos que no son de izquierdas y que llevan “el carnet del PP en la boca”. Son bastante patéticos.
Es evidente que está en marcha una campaña al estilo de la que consiguió acabar con Rosa Díez y su UPyD, ese otro partido aparentemente tan alejado de los postulados de Vox, pero que en realidad pretendía cosas muy parecidas partiendo de posiciones muy distintas. Pero hay una gran diferencia, UPyD llegó a tener solo 5 diputados y Vox es la tercera fuerza política de España.
El secretario general de VOX, Ignacio Garriga, denunció el pasado viernes “la campaña de manipulación” y el intento de liquidar a una formación política que ha venido a cambiar el panorama político español. Y lanzó un mensaje de determinación y confianza al tiempo que manifestó que tienen la esperanza y la certeza de que van a ver a Santiago Abascal en La Moncloa: “Que quede muy claro a todos aquellos que están teledirigiendo está campaña de acoso, manipulación, mentiras y derribo contra VOX: no vamos a dar ni un paso atrás en la defensa de los principios que llevaron a fundar este movimiento político. No vamos a dar ni un paso atrás a pesar de los intentos demonización y de estigmatización, hemos venido para quedarnos y no vamos a arriar ninguna de las banderas”.