Italia acaba de archivar
todas las denuncias de Juana Rivas contra su ex pareja por
«inverosímiles». Así lo dice la Justicia italiana, denuncias
inverosímiles, con absoluta ausencia de prueba y utilizando a los hijos como
escudos humanos… pero aquí, en España, se adoctrina para que denunciantes
como ella se consideren heroínas de las que no se pueda dudar de su palabra.
Eso tenemos aquí por culpa de una injusta y criminal Ley de Violencia de Género
que no consigue impedir que el número de mujeres asesinadas por sus parejas
aumente, y que aboca a miles de hombres a optar por el suicidio.
El juez resuelve a favor de
Francesco Arcuri y lo califica como un progenitor «atento». Juana
Rivas sostenía de forma tan poco fiable sus quejas de que el padre pegaba a los
niños que, los carabinieri llegaron a avisar a los médicos del hospital de
Cagliari, donde la madre llevaba a sus hijos con regularidad con lesiones
imaginarias, de que no les pasaran más denuncias sin pruebas.
Juana Rivas fue condenada en
España a cinco años de cárcel por secuestrar a sus hijos y separada de ellos
por orden del Juez de Familia italiano, que la calificó, apoyado en la
psicóloga forense, de «peligro patológico» para sus vástagos.
España registró en el verano
de 2017 manifestaciones multitudinarias en las calles, orquestadas por las
feministas, pidiendo que se apartara a los niños del monstruo de su padre, la
ex ministra de Justicia, y actual fiscal general del Estado, Dolores Delgado,
llegó a dirigirse a su homólogo italiano para interceder en favor de la
granadina. Hasta el presidente Rajoy, en un acto de patetismo, se solidarizó
con ella.
España es el paraíso para las
mujeres que optan por denunciar en falso, acciones criminales que casi todas quedan
impunes. Solo el 25% de las denuncias acaban en condena.
