Cuando murió Franco, yo tenía 18 años. Recuerdo que en los últimos años de ese régimen se nos decía que, con la Democracia llegaría la libertad, y casi todos pensamos que, si a la seguridad y el orden que disfrutábamos por entonces, se le sumaba más libertad, esto iba a ser “la pera”.
Pero llegó la deseada Democracia y empezábamos a ver que eso no era así, empezamos a ver que, quienes respetábamos por entonces, el orden y la ley, lo íbamos a seguir haciendo, pero que, por el contrario, los que no respetaban nada de eso, es decir, los delincuentes, iban a gozar de un régimen tan garantista, que de hecho la ley se iba a poner casi de su parte, lo que hizo que una parte cada vez más grande de la población se aprovechara de la situación y engrosara las filas de la delincuencia.
De qué te sirve tener libertad de salir a la calle, si en cuanto sales, te agreden, te roban o te violan. De que te sirve ir donde quieras, si al volver te han okupado tu casa. Quienes son los grandes agraciados de esta falsa Democracia que padecemos. Digo falsa, porque yo quiero una como la de Australia, Canadá u otros países anglosajones, porque allí si se protege a los ciudadanos honrados y se persigue a los delincuentes. Nuestra Democracia a quien realmente les trajo la libertad, ha sido a los delincuentes.
Recuerdo los últimos tiempos del franquismo y siento una envidia enorme, no por lo político y sí por lo social, porque entonces tenías la certeza casi absoluta de que, si respetabas las leyes, estabas protegido, y que los que la transgredían, pagarían de inmediato el delito cometido.
Lo que digo, se que es, políticamente incorrecto, pero ya va siendo hora de proclamarlo, y más viendo la actual realidad de nuestra sociedad, nuestros políticos y nuestras calles, esas que arden ante la impunidad casi absoluta de quienes les meten fuego, y los españoles honrados asustados.
Eso de politicamente pro»recto» me suena a silogismo retorcido como «cuando llueve las calles se mojan, las calles están mojadas, luego ha llovido». En epoca de celo los machos se pelean y las hembras miran para irse con el vencedor suponiendo que tienen los mejores genes. En politica el panorama cambia mucho, siendo muy sencillo prometer 800.000 puestos de trabajo sin decir la manera de hacerlo y, como el novio, que promete y promete hasta que la mete, las papeletas en la urna, no seas mal pensado. Ana y Ana, la tacaña catalana se leen lo mismo de «izquierda » a «derecha» que de derecha a izquierda, siendo un ejemplo un tal Abar-cal (no de Morón), sino de su gallo. Que malos zemos los béticos.