Esta frase de la obra “Julio Cesar” de Shakespeare, me ha venido a la cabeza a raíz de todo lo que está sucediendo en mi amada España.
Como consecuencia de la, horrible y criminal gestión, de un Gobierno que mira más por la implantación de su agenda ideológica que por España y los españoles, 63.000 españoles ya han fallecido, la ruina se cierne sobre la mayoría de nuestros autónomos y pequeños empresarios, y como consecuencia, el desempleo se dispara a extremos inimaginables hace muy poco. En España ya hay demasiada gente pasando hambre, en esas colas kilométricas de personas esperando recibir algo de comida, por cierto, vetadas en los medios, no vemos a los de siempre, vemos a familias normales desesperadas porque lo han perdido todo.
Los españoles tenemos más razones que nunca, para tirarnos a la calle y protestar, para exigir nuevas elecciones y que los culpables abandonen el poder. Pero quienes forman parte de este Gobierno de izquierda radical, han encontrado la manera de que ningún español decente salga a la calle por muy “jodido” que esté, pues han lanzado a sus violentos, acompañados por sus subvencionados menas, para incendiar y saquear nuestras calles. Les asusta, el virus y ellos.
Creo que no es mucho pedir que, la policía detenga a los violentos y permita, manifestarse y protestar, a esa parte de la población que ve como este Gobierno les ha robado el presente y el futuro de sus hijos. Va a producirse un estallido social sin precedentes, mejor dicho, dos, el de los damnificados y el de los “sicarios” que intentarán frustrarlo.
Muerte, ruina, saqueos y hambre, ¿no os suena a Venezuela? Ahí pretenden llevarnos, impidámoslo.