El importante asunto de las denuncias falsas que interponen madres para evitar que el padre de sus hijos tenga acceso a ellos con normalidad y según haya dictaminado el juez correspondiente en caso de ruptura de la pareja, lleva ocultándose ya demasiado tiempo. El feminismo radical que sufre nuestra sociedad y los defensores de la mal llamada “violencia de género” continúan negando que la denuncia falsa sea un instrumento ya habitual utilizado por demasiadas mujeres sin escrúpulos para conseguir sus espurios objetivos.
Muchas veces, la mujer ni se planteaba denunciar en falso, pero el sistema establecido, a través de abogadas o trabajadoras sociales, inducen a las mujeres a cometer el grave delito de la denuncia falsa, convenciéndolas de que así conseguirán una ruptura más favorable y tendrán acceso a ayudas diversas.
Lo que está ocurriendo es escandaloso y cruel, pues nadie se para en pensar el daño de por vida que se le causa a hombres honrados. Luego nos extrañamos cuando vemos las estadísticas de los suicidios y del hecho de que muchos más hombres se suiciden. Todos nosotros, hombres y mujeres decentes y honrados, deberíamos ponernos en el pellejo del que ha sido denunciado en falso. Visitas un calabozo, te echan de tu casa, no te dejan ver a tus hijos, tus conocidos te señalan, lo mismo pierdes hasta el trabajo, no todos lo soportan.
La respuesta de los sucesivos gobiernos, socialistas o populares, es negarse a perseguir judicialmente la denuncia falsa y negarse a dar datos y porcentajes sobre este grave delito. No obstante, solo hay que ver cual es el número de denuncias de eso que llaman “violencia de género” y cuantas de ellas acaban en condena, nos sorprenderíamos y sobre todo, porque con solo interponer la denuncia, la delincuente accede a importantes ayudas aunque el delito contra ellas nunca se demuestre ni se condene al supuesto agresor.
El último caso conocido y sangrante se ha producido en Granada, donde un juez ha condenado a una madre a 29 meses de cárcel y a indemnizar a su hija con 20.000 euros por daños morales por un delito continuado de denuncia falsa y otros dos delitos contra la integridad moral. La acusada también deberá indemnizar a su ex, al que llegó a denunciar nueve veces por supuestos abusos sexuales a su hija, con la misma cantidad. La pareja se separó en 2017 y las denuncias comenzaron en 2018, cuando él pidió la custodia compartida de la pequeña. Según la sentencia, las denuncias provocaron en todos los casos actuaciones procesales que acabaron siendo archivadas por no hallarse «ningún indicio de veracidad», atendiendo a las conclusiones de todos los informes forenses.
Los diversos reconocimientos, entrevistas y exámenes ginecológicos, nueve en total, «provocaron en la menor fobia al hospital y personal sanitario», así como miedos, llantos y sollozos hasta el punto de que algunos no se pudieron completar por el sufrimiento que manifestaba la niña. También se vio afectada su estabilidad psicológica y al rendimiento escolar», debido a sus ausencias injustificadas a clase, lo que motivó que el colegio iniciase el expediente de absentismo escolar, que luego quedó archivado.
Según la sentencia, las denuncias llegaron al círculo de personas cercanas al padre, que era profesor. La situación provocó reacciones de los padres del colegio y del círculo de amigos desagradables e incómodas y llegó a ser increpado en público. Según el fallo, se vio afectada su estabilidad emocional, tranquilidad y sosiego, tanto por dichos rumores, como por la situación de estar privado de la compañía de su hija por largos periodos.
La jueza expone en la sentencia que «desde que la menor tenía dos años la madre tenía conocimiento de que su hija tenía vulvovaginitis, como queda acreditado con los diversos informes de los pediatras y en las consultas oportunas donde la madre siempre estaba presente y teniendo conocimiento del tratamiento, que era entre otras cosas, una crema, por lo que no es creíble que no tuviera conocimiento de dicha afección».
Durante el juicio, que se prolongó durante nueve horas, la acusada dijo que «su única intención era proteger a su hija». Advierte la jueza de que nueve denuncias archivadas «no pude suponer en modo alguno no ser consciente de lo que se ha hecho» pues «habiéndose producido archivos, continuaba con las denuncias, de forma reiterada, por lo que demuestra que era plenamente consciente de lo que hacía y más teniendo conocimiento de las infecciones que la menor sufría desde pequeña y conocedora del tratamiento que debía cumplir».
El informe forense a raíz de una de las primeras denuncias determinó de hecho que «no es protección a la niña acudir continuamente al Servicio de Urgencias para denunciar supuestos abusos sexuales, y, en cambio, no asistir a la pediatra de cabecera para tratar la afección de la menor».
Cada día estoy más convencido de que la “Violencia no tiene Género” y me parece indignante que el señor Feijóo se niegue, en caso de que acceda al poder tras el 23-J, a derogar esta ley tan injusta y que tanto daño le está haciendo a nuestra sociedad. Que les caiga todo el peso de la ley a los culpables, pero que se acabe con la impunidad que gozan quienes se aprovechan de esta infame ley.
Buenas tardes yo cómo hombre y padre del hijo hija pienso que deberán de eliminarla no estoy de acuerdo con esa delicia falsas Para hacerle daño a tu otras personas pienso que se debía investigar mucho más Antes de condenar y por supuesto si te pido que condenen a esos abogados I esas asociaciones de mujeres que son culpables también y cómplices de este atropello que está sucediendo en nuestro país Esto es inhumano Por qué va en contra de los derechos del hombre y de la mujer decente Sí es gobierno que ha estado estos 4 años no lo ha hecho y este qué va entrar tampoco pienso Qué deberíamos de votar al que si lo va a cumplir que ya sabemos todos quienes