Es cierto, que Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, en otras ocasiones ha mostrado su disgusto por decisiones que ha tomado, Sánchez, pero en todos esos casos se limitó a “asomar la patita” y a recular rápidamente, pero sus declaraciones de ayer contra Sánchez fueron demoledoras, incluso, sus palabras podía haberlas hecho suyas algún líder de la oposición. Desgraciadamente, por mucho que les hayan podido escocer esas declaraciones a Sánchez y su banda, parece que no van a tener consecuencia alguna, porque García Page es incapaz de dar el siguiente paso, un paso que significaría su jubilación política, con deshonor entre los suyos, aunque con honor entre los españoles.
¿Y cual es el siguiente paso? Pues simplemente, intentar que todos los diputados de Castilla La Mancha del Congreso de los Diputados voten en contra de esas leyes que le parecen tan perniciosas, para nuestra sociedad y para España, a García Page. Pero eso no ocurrirá, simplemente, porque en los diputados de los viejos partidos, lo que prima, es mantener el cargo y el sueldo.
Ya es hora de admitir, que el culpable de todo no es solo Sánchez, son culpables todos esos que le apoyan y no se atreven a rechistar. En la izquierda española, hace mucho tiempo que “el por mí y por mi partido” está muy por delante del “por España”.
Esos que nos mal gobiernan, Sánchez y sus cómplices, están aprobando leyes para desarmar al Estado. Todo lo que dijo Sánchez que no haría, lo ha hecho, por ello, cuando ahora él y los suyos nos dicen que la convocatoria del referéndum independentista catalán con el que ya nos amenazan los socios de Sánchez, jamás se llevará a cabo, no nos lo podemos creer ¿La gran pregunta es si nuestra Nación dispone aún de armas para pararlo? O si se tendrá que recurrir a la última opción, que no es otra que, a nuestro Rey, en su condición de Jefe del Estado, de garante último de la legalidad constitucional y de comandante en jefe de nuestras Fuerzas Armadas.
Recordemos, que en el último intento del separatismo de romper nuestra sagrada unidad nacional y ante la pasividad del presidente del gobierno de entonces, de Mariano Rajoy, las memorables palabras de Felipe VI, fueron esenciales para que esa situación se enderezara.
Pero tan difícil es tener claro, es interiorizar que antes se es español que socialista. Lo digo, porque tras ver lo que está haciendo el PSOE, todo el que le vote en las próximas generales, merecerá todo mi desprecio.