Este Gobierno tenía credibilidad cero para los españoles de bien, esos que tienen muy claro que sin ley y orden una sociedad no funciona, pero desde ayer, hasta quienes se consideran de izquierdas o no tienen una ideología definida, han calado a Sánchez, a su desastre de Gobierno y a sus perniciosos compinches.
Los separatistas catalanes son en este asunto los más claros, ejercen a la perfección su papel, el problema está en quienes al gobernar España tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, de tomar decisiones en pos del interés de España y de los españoles.
Por supuesto que ERC quiere un referéndum de autodeterminación, faltaría más, el problema reside en que este Gobierno traidor que tenemos pretende seguir mintiendo y marear la perdiz, para permitírselo. Digan lo que digan, un referéndum de autodeterminación es ilegal si solo lo votan una parte de los españoles, solo se podría llevar a cabo si una mayoría super cualificada del parlamento nacional lo aprobara, algo que jamás ocurrirá, pues la “jauría” antiespañola nunca contará con los votos necesarios.
Desde el Gobierno lanzan el globo sonda de que sería una consulta, por lo visto, desconocen que las consultas solo son legales si tratan de temas relacionados con competencias transferidas. También desde el Gobierno nos hablan de abrir el melón de otro Estatuto de Autonomía, pues de esa manera, Sánchez ganaría tiempo. Ese nuevo estatuto tendría que ser refrendado por los catalanes, aunque el ministro Iceta, anterior líder del PSC, desde su profunda ignorancia, dijo ayer la barbaridad de que esa votación para refrendar un nuevo Estatuto “no es un referéndum”.
Lo cierto es, que el Gobierno que negó que fuera a indultar, reformar la sedición y la malversación, promete ahora que «no habrá referéndum» y por supuesto, nadie se lo cree.
Personalmente, tengo muchos amigos que piensan distinto a mí, de hecho, algunos de ellos son “rojillos declarados” pero personas que viendo lo que ocurre están empezando a escandalizarse.
Y mientras todo esto ocurre, la oposición, dividida, Abascal cogiendo el toro por los cuernos y pretendiendo hacerle a Sánchez una Moción de Censura, el agonizante Ciudadanos apoyando la decisión, y Feijóo sin atreverse a dar un paso hacia delante limitándose a anunciar medidas de tercer orden para dar la impresión de que hace algo. Que tiene que pasar para que se pongan de acuerdo para echar de una puñetera vez a ese cáncer llamado Sánchez.