Ayer domingo saltó la noticia, Vox hacía público un comunicado en el que ante el panorama que se vislumbraba, tomaba la decisión de apoyar con sus votos la investidura de Feijóo sin exigir entrar en el posible futuro gobierno, para de esa manera, evitar la investidura de Sánchez de la mano de todos los enemigos de España.
Pero desgraciadamente, con este gesto de Abascal aún no es suficiente, ahora tendrá que ser Feijóo el que convenza a UPN, CC y sobre todo al PNV. El balón ahora sí que está en el tejado del líder de los populares.
El apoyo de CC y UPN, es casi seguro, el problema va a ser convencer a los del PNV, pues no olvidemos que los etarras de EH Bildu, los socios de Sánchez, los están fagocitando lentamente. Y ese es el problema, el PNV tendrá que conseguir cerrar un apoyo muy ventajoso y con tantas cesiones de los populares, que considere que la mayoría de los vascos los vascos lo secundan. De nuevo, el resto de los españoles vamos a presenciar como siempre salen beneficiados los mismos, aunque en este caso puede verse como un mal menor si lo comparamos con la alternativa.
Pero hay un gran problema, en estos próximos días, Sánchez, también va a intentar comprar el voto del PNV haciendo todo tipo de piruetas para no cabrear a Otegi, por lo que el PNV va a subastar su apoyo y como siempre, hará un gran negocio. Ese es nuestro destino, simplemente, porque hasta ahora, el PP nunca quiso tocar la Ley Electoral cuando tuvo la mayoría necesaria.
Por lo menos, lo que ha quedado meridianamente claro es que el patriotismo del que hacen gala Abascal y los suyos, no es solo de boquilla, pues cuando han tenido que elegir entre la posibilidad de llegar al poder y lo mejor para España, han hecho lo correcto. Una pena que los demás no tengan sus prioridades tan claras.
Los próximos días van a ser muy interesantes y mucho me temo, que el infame de Sánchez se va a superar a sí mismo con tal de que no le echen de La Moncloa.