Ya está bien de discriminar a las víctimas en función de su sexo y de su orientación sexual. Parece que en España se han acostumbrado a concentrarse como repulsa a un asesinato en el ámbito de la pareja, solo de manera selectiva. Ya está bien de que solo se realicen concentraciones de repulsa cuando la víctima sea una mujer heterosexual. El PP hace tiempo que se sumó también a ese consenso progre, a ese infame consenso.
Curiosamente, mientras nos hablan una y otra vez sobre igualdad, inclusividad y no discriminación, al mismo tiempo se nos está dando a entender que si te asesinan, tu vida importa más o menos en función de tu sexo u orientación sexual. Y todo porque la izquierda tuvo hace años la ocurrencia de acuñar el término “violencia de género” para que sólo importasen ciertos crímenes, y el PP se sumó a esa idea, más por el qué dirán que por convencimiento. Soy de los que piensan, que todo ser humano tiene derecho a la vida y que todos los asesinatos cometidos en el ámbito de la pareja son igual de condenables.
El pasado martes, una mujer y su amante, fueron detenidos por el asesinato del marido de ella el pasado mes de noviembre en la localidad sevillana de Dos Hermanas. El asesinado fue encontrado en un descampado con un fuerte golpe en la cabeza. Estas detenciones apuntan a que la muerte se debió a un crimen en el ámbito de la pareja y por motivos pasionales.
Como el asesinado era un hombre, a las puertas del ayuntamiento de Sevilla se promovió una concentración y solo acudió Vox, los demás partidos, incluido el PP, no aparecieron.
Personalmente, me niego a establecer crímenes de primera y de segunda, me niego a acatar ese consenso infame. Para mí, la violencia no tiene género.