A pesar de que Pablo Iglesias, que recordemos es vicepresidente del Gobierno de España, sigue maniobrando para hacer creer en Europa que España es un Estado represivo en el que se persiguen ideas políticas y no delitos flagrantes, el Parlamento europeo levanta formalmente la inmunidad a los tres políticos golpistas catalanes acusados de sedición, Puigdemont, Ponsatí y Comín. Los tres políticos golpistas lograron su acta de parlamentarios en Estrasburgo tras huir de España para no responder ante la justicia española por el delito de sedición.
Ahora, la patata caliente está en manos de los tribunales belgas, quienes hasta ahora nos han demostrado su animadversión, tribunales irresponsables incapaces de asumir que están comprometiendo la utilidad de una herramienta pactada por la UE para facilitar la entrega de delincuentes entre estados miembros.
No obstante, tengo serias dudas de que Pedro Sánchez considere oportuno que los tres fugados regresen a España bajo su mandato, pues esa circunstancia le haría muy difícil seguir pactando con los separatistas, y por ende, mantenerse en el poder.
Analizando fríamente la situación, si los tribunales belgas no están por la labor de entregarnos a los golpistas, si nuestro infame vicepresidente se mueve para impedir que los traigan, y si a Sánchez tampoco le viene bien, alguien cree que volverán a España a corto plazo y serán juzgados, creo que va a ser que no.