Cuando Pablo Iglesias anunció que dejaba la vicepresidencia del Gobierno para ser candidato en las autonómicas madrileñas, algunos dijimos que si la izquierda perdía él no se conformaría con ser un mindundi, con ser el portavoz de un grupo minoritario. Ahora que acaban de salir a luz sus planes secretos, sabemos que acertamos en la predicción.
Como la ciudadanía le da la espalda, parece haber decidido intentar cambiar la sociedad haciendo según él “periodismo crítico”, pero claro, para hacerlo cuenta con la ayuda de ese ser malvado llamado, Jaume Roures, el que siempre ha sido el principal apoyo mediático de Podemos y de los independentistas, “el padrino” de comunistas y separatistas.
Como comunista totalitario que es, Iglesias nunca ha ocultado su ambición por condicionar el relato y tener un control férreo de los medios de comunicación.
Pero hay una cosa que está muy clara, que a una semana escasa del 4-M salgan a la luz las intenciones de Iglesias puede neutralizar ese incremento en intención de voto que acompañó a Unidad Podemos tras su anuncio, pues la gente sabe que eso de seguir con el proyecto solo si gobierno, está muy pero que muy feo.
Iglesias perderá y se irá, pero que no piense que por muchos medios que ponga Roures a su disposición va a influir demasiado en nuestra sociedad, pues hace tiempo que la gran mayoría de la ciudadanía lo percibe como uno de los grandes peligros para nuestra Nación, nuestra democracia y nuestra convivencia.