Ahora ya sabemos que personas con carnet de Podemos y de confianza de Pablo Iglesias, participaron con gran protagonismo en los ataques al acto de Vox en Vallecas del pasado 7 de abril y en la gran violencia ejercida contra la policía. Mientras que Iglesias alertaba contra la ultraderecha, enviaba a sus matones.
El que animó a sus radicales a responder a esa supuesta provocación de Vox de pretender hacer un acto electoral en un barrio de Madrid, es simplemente el jefe de una banda de canallas. Y lo más grave es que Marlaska sabía la verdad desde el 15 de abril, y no solo no lo hizo público, es que además participó con su inacción en el burdo montaje de los sobres con balas propiciada por un servicio de Correos presidido por un íntimo de nuestro infame presidente Sánchez.
A tenor de las últimas informaciones conocidas, que Iglesias siga siendo candidato a presidir Madrid, es una auténtica anomalía democrática, pues un timador profesional de la política y el miedo no debería tener cabida en una democracia que se precie de serlo.
Y qué decir de esa mayoría de medios de comunicación “progres” y subvencionados, esos mismos que les han seguido el juego a las mentiras del dúo Sánchez-Iglesias y han tratado de arrinconar a las dos candidatas de la derecha en debates y entrevistas.
El principal problema de España no es esa “imaginaria ultraderecha” que solo debe existir en el degradado cerebro de los líderes socialistas y comunistas, el auténtico peligro es Iglesias y su banda.
Creo haber opinado sobre Ayuso. Recuerda el chiste de esta noche 7 y al segundo plaf.