El pasado viernes, en la
localidad sevillana de Carmona, en un paso de peatones regulado por semáforos
en la travesía de la carretera A-398, entre El Viso del Alcor y Carmona, en una
zona con excelente visibilidad, Toni, un hombre de 50 años, esperaba
pacientemente en el semáforo a que se pusiera en verde. Cuando esto ocurre,
comienza a atravesar la calle. En ese momento, un vehículo todoterreno de alta
gama, lo atropella, lo mata y se da a la fuga. El cuerpo del fallecido, como
consecuencia del brutal atropello, fue despedido a treinta metros del semáforo.
Gracias al video que ha
colgado en la red, nuestro amigo Ángel Escamilla, conocemos que el conductor ni
siquiera se dignó a frenar, pues todos hemos visto que en la vía no había
huella alguna de frenada.
La rápida acción de la
Guardia Civil, junto con la colaboración de testigos del accidente, hace que el
conductor sea detenido. Tras efectuarle la policía el test de alcoholemia con
un aparato prestado por un pueblo vecino, dio positivo con una tasa muy
superior a lo permitido, el test de drogas no se le pudo hacer por carecer la
policía de los medios necesarios.
Hasta aquí ha sido
simplemente decir lo que pasó, a partir de ahora informaros de la monumental
indignación de los vecinos de Carmona al enterarse de que el Juez ha dejado en
libertad al “criminal”, persona que ya en otras ocasiones ha protagonizado
actos violentos al volante de un vehículo, pero que por lo visto goza de la
simpatía y la protección de quienes deberían hacer cumplir las leyes y velar
por los ciudadanos. Incluso se dice por Carmona, que el conductor podría tener
el carnet retirado.
Teniendo en cuenta, que son
conocidos casos de atropellos mortales ocurridos por simples despistes, y en
donde el causante ha pasado algún que otro día encerrado, entiendo que la
decisión de este juez de poner en libertad al conductor hunde un poquito más en
el fango a nuestra deteriorada Justicia. Personalmente, a estos “zotes con
toga” tras este tipo de decisiones los inhabilitaba de por vida.
A Toni, un buen ciudadano,
su familia jamás volverá a tenerlo, en cambio, el desalmado que acabó con su
vida, está plácidamente con los suyos. Increíble.
