Quisiera comenzar con unas palabras que pronunció de Mahatma Gandhi en 1930: “Quien ve un problema y no hace nada es parte del problema”. Por ello, considero que la deriva de nuestra sociedad no es solo culpa de los políticos, es principalmente culpa de nosotros, de esos ciudadanos que no se dan cuenta de que está en juego el futuro de su sociedad, de su civilización y el destino de sus propios hijos.
Ese futuro está ligado inexorablemente al de la inmigración, aunque curiosamente, menos las llamadas “derechas patrióticas”, que en el caso de España es Vox, todos los demás partidos políticos se niegan a restringir drásticamente los flujos migratorios procedentes de países incapaces de integrarse en nuestra cultura y valores ¿Quién no consideraría irresponsables a los padres que siguen adoptando niños cuando se ven incapaces, por la razón que sea, de crear unas condiciones de vida normales para todos ellos, ya sean concebidos o adoptados? Estamos, pues, ante un caso de profunda irresponsabilidad política, con terribles consecuencias, sí terribles, como lo ocurrido en la Nochevieja de 2016 en Colonia, donde 150 “adoptados” abusaron de mujeres alemanas y las autoridades hicieron lo imposible por ocultárselo a la ciudadanía alemana.
En Francia, ya en 1981, Georges Marchais, entonces secretario general del Partido Comunista Francés, escribió que “hay que poner fin a la inmigración oficial e ilegal”. Se refería a los problemas y enfrentamientos que surgían sobre el terreno entre inmigrantes y franceses a causa de sus diferentes costumbres. Nadie le hizo caso. Hoy, las fuerzas de la izquierda francesa hacen campaña a favor de más inmigración porque los inmigrantes les votan, eso sí, hasta que se presente a las elecciones un partido islámico y se acabó la oportunista y suicida historia de los partidos de izquierda.
Si realmente queremos encontrar una salida a la situación actual, los ciudadanos debemos redescubrir la solidaridad mutua y la preocupación por nuestra patria. Es un imperativo vital si realmente pretendemos que nuestros descendientes tengan un futuro aceptable.
No se le puede conceder la nacionalidad española y el derecho a votar, a personas que no se han hecho españolas de corazón y de espíritu, porque si no es así, haces español a quien nunca moverá ni un solo dedo en pos del futuro de esa Nación que lo acepta. Acabamos de ver un claro ejemplo de esto en las elecciones británicas, donde un musulmán pro Hamas ha conseguido su acta. No olvidemos que en Reino Unido ya existen tribunales pro-Sharia. El Reino Unido también tiene un gran problema interno.
Muchos de los problemas surgen en realidad en el seno de las familias, porque es en ellas donde se transmiten valores incompatibles con la civilización occidental de nuestro tiempo. Por eso hay que actuar con los padres para que no obstaculicen el proceso de aculturación de sus hijos.
Es urgente reducir drásticamente la inmigración, porque el éxodo masivo arruina cualquier esperanza de integración cultural y, por tanto, de convivencia en paz a largo plazo.
Al ritmo de cayucos y de menas que llevamos, en pocos años estaremos como en Bélgica, Francia, Reino Unido o como la gran mayoría de las naciones europeas. Estamos aún a tiempo de remediarlo, eso sí, con políticas valientes que blinden nuestras fronteras. El Tratado de Schengen, desde que entró en vigor, solo ha traído descontrol e inseguridad. Mejor salirse de él. Que en España solo se pueda entrar legalmente y con nuestra autorización.
La razón no tiene ninguna discusión.Estoy contigo. Franco nos dejó adornados. No sabemos reaccionar.
adormecidos Sr Navarro