Para sonrojo de la Andalucía decente, el expresidente socialista andaluz, José Antonio Griñán, pese a que Fiscalía Anticorrupción ha respondido a la Audiencia Provincial de Sevilla, que se opone a suspender la pena de 6 años de cárcel a la que fue condenado por delitos de prevaricación y malversación en el “caso ERE”, continúa pidiendo que su pena quede sin efecto, en la creencia personal, de que antes o después será indultado por nuestro infame Gobierno.
Resulta impresentable que el que ha sido uno de los grandes capos de la mafia socialista andaluza, liderando esa banda criminal que creó una estructura destinada a saquear las arcas públicas andaluzas, es decir, el dinero de nuestros impuestos, canalizando las subvenciones para prejubilaciones en ERE fraudulentos y ayudas arbitrarias a empresas, con el único fin de beneficiar a los suyos, se cabree y se revuelva contra la Fiscalía por llamarle corrupto.
El corrupto de Griñán, pretende beneficiarse de una especie de indulto preventivo, no concedido, ni siquiera tramitado, antes de que la pena haya empezado a ejecutarse. Sánchez dijo que Griñán había sido condenado injustamente, es decir, acusó al Tribunal que lo juzgó de prevaricar al condenar a un inocente, no podemos olvidar eso.
Griñan no puede tener privilegios de ningún tipo y entrar en prisión por que, de lo contrario, se crearía un agravio comparativo respecto a miles de presos condenados a su misma pena y que entraron inmediatamente en prisión.
La Fiscalía dice la verdad al llamar a los ERE andaluces del PSOE, corrupción “pura y dura”. Mucho marear la perdiz con lo de Griñán, pero nadie le pide al PSOE que devuelva la millonada robada, bueno, excepto Vox.