Estoy seguro de que el título de este artículo le sorprenderá mucho a la mayoría de esos españolitos de a pie que aún se creen lo que les cuentan los medios de comunicación españoles, casi todos progres. Y no es de extrañar, pues nos han ofrecido a Joe Biden como seguro ganador, y nos han mostrado a sus seguidores festejando su victoria en las calles de las principales ciudades norteamericanas.
Tras la victoria legal conseguida por el equipo jurídico de Trump, logrando la anulación de la certificación de votos en Pensilvania, Georgia y Nevada por «evidencias de fraude», Joe Biden, deja de inmediato, de ser presidente electo después de que los jueces de los estados claves ordenaran el bloqueo de los resultados electorales.
La primera en dar la orden de anulación de los votos electorales, ha sido la juez Patricia McCullough en Pensilvania. Decidía así la magistrada tras haber leído la demanda de los abogados de Trump, quienes apelaban a la detención del recuento. En otras elecciones, hasta primeros de diciembre no se había finalizado el recuento en Pensilvania, pero en estas, los demócratas tenían demasiada prisa en finalizarlo y entregar los votos de su Estado, pero no contaban en que una juez les obligaba a levantar las manos de las papeletas y parar de contar. La magistrada ha encontrado en la demanda republicana, evidencias sólidas e indicios de fraude electoral en Pensilvania.
Giuliani, exalcalde de Nueva York, llamó a sus testigos. Fiscales y observadores republicanos, quienes relataron las trampas que cometieron otros funcionarios y describieron cómo lo hicieron. Giuliani, además, presentó vídeos, documentos, pruebas fotográficas y apuntó a las decenas de declaraciones juradas de los fiscales de mesa y observadores que han dado la cara para denunciar el fraude.
Podemos decir que, las elecciones han vuelto a empezar, y que el resultado se dirimirá en los juzgados, en Pensilvania, Georgia, Michigan o Nevada, podría ser Trump el ganador.
Podría ser, que el anciano al que apoyan los violentos de extrema izquierda llamados “antifas” y el grupo de madres negras cuya lideresa está perseguida por la Justicia norteamericana y reside en La Habana, protegida por el comunismo castrista, se quede al final sin presidencia, por mucho que los medios españoles le hayan dado ya como ganador.