Ya va siendo hora de que, en este otrora santo país, empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Podemos empezar por medir el nivel de responsabilidad y de culpabilidad de todos esos candidatos que presenta el PSOE a las distintas CCAA y en los municipios de toda España. Candidatos que, al concurrir a las elecciones bajo esas siglas, se identifican con todas las barbaridades que ha perpetrado el infame de Pedro Sánchez.
Siguen la estrategia de no hablar de política nacional, tratando de convencer a sus ingenuos votantes que la política municipal es otra cosa, que lo importante es la persona, sabedores de que su partido le está haciendo un daño terrible a España, daño que tendrá una repercusión muy negativa en el futuro de nuestros hijos.
Cínicos como Lambán o Page, que creen que quejándose de lo que Sánchez hace en un par de declaraciones van a salvarse de la indignidad ¿Cuantos candidatos socialistas se han avergonzado en público de lo que perpetra su partido, día sí y el otro también? Ninguno. Por eso son corresponsables de la demolición del orden constitucional que está llevando a cabo por la puerta de atrás su jefe con la ayuda de todos los enemigos de España, comunistas, separatistas y proetarras.
Como candidato a la alcaldía de Gines (Sevilla) y como un ciudadano español que lleva casi quince años opinando a diario sobre temas de actualidad política, quisiera decirle a todos los ginenses, que votando a Romu, actual alcalde socialista de Gines, están apoyando a un partido canalla que está destrozando nuestra sociedad.
El actual ayuntamiento de Gines es gobernado de una manera completamente reprobable, basada en lo de siempre, beneficiar a los suyos y perjudicar a los que no piensan como ellos, pronuncian mucho la palabra igualdad, pero jamás la han ejercido. El actual alcalde, mientras engorda a los suyos, se dedica a organizar un sinfín de eventos lúdicos para tener entretenido al personal y que no vean la gran mentira del mandato exitoso que les vende. Lo del “Pan y Circo” es muy antiguo, ya en la antigua Roma lo practicaban.