Pese a que la casi la totalidad de los medios de comunicación actúan en complicidad con la campaña iniciada por la izquierda contra la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital de España, lo cierto es, que ni están imputados, ni ellos ni nadie de su equipo, ni parece haber indicios de que hayan cometido ningún hecho delictivo en el proceso de compra de material sanitario al amparo de los contratos de emergencia durante los primeros meses de la pandemia. Contratos de emergencia que hicieron todas las administraciones a nivel mundial, en una feroz competencia por conseguir un bien escaso y absolutamente imprescindible en esos momentos. De investigarse los casos madrileños, que debe hacerse, nadie dice lo contrario, lo lógico sería hacerlo con todos los contratos que se firmaron para conseguir ese material en competencia feroz con todas las administraciones de todos los países del mundo.
Mientras la cacería madrileña continúa, el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, parece claramente implicado en una trama de subvenciones públicas de la Generalitat por él presidida en la que estarían implicados dos de sus hermanos, su cuñada y su propio hijo. Y qué decir de su vicepresidenta, Mónica Oltra, implicada en un caso mucho más escandaloso en el que es posible que sea imputada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, por el presunto encubrimiento de los abusos que su marido de entonces cometió contra una menor tutelada por la Consellería de la que Oltra era titular.
Vivimos las consecuencias de la entrega de los medios, por parte del PP cuando gobernó, a la izquierda y a sus “sicarios” periodísticos, esa que hace graves los casos que afecta a políticos de derechas, y oculta a la opinión pública los casos graves que atañen a los políticos de izquierdas. Y ahora lidera el PP “Rajoy II”, que peligro.