Lo ocurrido en Castilla y León, puede significar el gran punto de inflexión de la política española desde la Transición. La constitución del primer gobierno autonómico de coalición PP-Vox debe empezar a revertir todo lo perpetrado por los distintos gobiernos desde el que encabezó Zapatero. La izquierda y sus malvados socios, llevan años intentando demoler la Nación y la Constitución, y qué decir de esa perniciosa ingeniería social que llevan a cabo y con la que hay que acabar. El PP debe poner punto y final a ese seguidismo de políticas progres en las que no creen ni sus dirigentes ni su electorado.
Prueba de que hay que llevar a cabo un cambio de rumbo en nuestra política, es lo sucedido este Domingo de Ramos en El Vendrell, donde un grupo de marroquíes han pretendido impedir por la fuerza que se llevara a cabo la procesión. El separatismo catalán y la izquierda española en general, han promovido y amparado la llegaba de inmigrantes ilegales magrebíes, no debemos olvidarlo. Los españoles ya percibimos que esa llegada masiva amenaza nuestra forma de vida y nuestra seguridad. Hay muchos hispanoamericanos y ucranianos dispuestos a venir y a integrarse, entonces porqué permitirles la entrada a los que vienen de África, si solo nos perjudican.
De inmigrantes ilegales pasaron a ser delincuentes, no obstante, se les daba ayudas que necesitaban muchos de nuestros nacionales, y pese a ello, nos pagaban violando algunos de ellos a nuestras mujeres ante el silencio del feminismo, pero ahora han subido un nuevo escalón, se atreven, no solo a no respetar nuestras tradiciones, también se atreven a atacar nuestro día a día, lo que nos gusta desde tiempos inmemoriales. Parece evidente que nuestras políticas en el campo de la inmigración deben cambiar absolutamente y parecerse más a las que lleva a cabo, por ejemplo, Australia.