Los agricultores, ganaderos y pescadores están muy preocupados ante lo que la UE pretende perpetrar contra ellos, la Ley de Restauración de la Naturaleza. La norma obligará a los estados miembros a restaurar todos los ecosistemas dañados de aquí al año 2050, lo que implicaría inexorablemente la pérdida de numerosas tierras de cultivo y de caladeros. Encima, los fondos para llevarlo a cabo saldrían de la PAC, con lo que las ayudas que perciben los ya castigados agricultores, ganaderos y pescadores se verían drásticamente reducidas.
La Ley de Restauración de la Naturaleza sólo incluye cifras sobre el beneficio potencial de restaurar los ecosistemas, afirmando que son ocho veces mayores que los costes, pero omiten premeditadamente los costes que supondrían para nuestro sufrido sector primario. Leyendo el proyecto de ley, se da uno cuenta de que va a resultar inviable, por ejemplo, explotar la tierra sin tocar el ecosistema, lo que llevará a la ruina y al cierre a muchos agricultores. Si ya en la actualidad, las zonas protegidas por la Directiva sobre hábitats y la Red Natura 2000, suponen casi el 40% del total de la superficie de España, imaginad tras la entrada en vigor de una ley tan restrictiva que implicaría la pérdida de tierras de cultivo y caladeros, además de hacer inviable la gestión del suelo.
La UE no puede seguir actuando en contra de los intereses de sus ciudadanos, arrebatarle a Europa su soberanía alimentaria para que pase a depender de terceros países que, por supuesto, no cumplen ni una sola de las exigencias que les imponen a los nuestros, es inadmisible.
Entre los principales objetivos planteados por la ley de Restauración de la Naturaleza para los ecosistemas agrícolas, está la eliminación de embalses y barreras fluviales para que los ríos pasen a ser ríos de caudal libre de aquí a 2030, lo que supondría condenar a nuestra agricultura y ganadería ante la sequía, cuando lo que hay que hacer para defender nuestros intereses es todo lo contrario, un Plan Hidrológico Nacional que conecte todas nuestras cuencas. La Agenda 2030 es el mayor enemigo de Europa en la actualidad y quienes dirigen la UE están claramente al servicio de ella.