Todo parece indicar que a Vox no le va a temblar el pulso en las negociaciones que mantiene con el Partido Popular para llegar a acuerdos de gobierno que desalojen a la izquierda y a sus cómplices de ayuntamientos y CCAA.
En los últimos cuatro años han aprendido los de Abascal que sólo la entrada en los gobiernos garantiza tener realmente influencia política. Quedarse fuera de un gobierno, firmando un documento previo, no funcionó, pues los populares luego no cumplieron con lo pactado, de eso saben mucho Díaz Ayuso o Moreno Bonilla, por ello, Abascal parece desechar esa fórmula, que no es otra cosa, que regalar los votos a quien luego no va a cumplir con lo pactado. Ir de pardillos una vez, puede entenderse, pero repetir el error sería difícilmente digerible por los votantes de Vox.
Desde mi punto de vista, los de Feijóo han emprendido un camino equivocado, pues tratar de imponer vetos y ninguneos en las negociaciones con Vox para formar gobiernos, especialmente a nivel autonómico, principal objetivo de ambos partidos por tratarse de las instituciones que les permiten alcanzar el poder necesario para arreglar todo lo que ha destruido la izquierda, es un error mayúsculo que podría conducir a una situación sin salida y a repetición de elecciones. Una situación de riesgo, ya que implicaría en último término que Vox acabara votando junto a la izquierda en contra de los candidatos del PP pero que, al mismo tiempo, se ajusta a la promesa electoral hecha durante toda la campaña, le de ser un partido realmente útil.
La prioridad debe ser llevar a cabo políticas que cambien por completo las actuales tras expulsar a quienes nos han llevado a la situación de degradación democrática que sufrimos, por lo que el PP, con sus exigencias y vetos, no puede truncar la esperanza de quienes han dejado claro su mandato de cambio en las urnas. Repito, la prioridad es que la izquierda no siga destrozando el bienestar y la prosperidad de los españoles.
Ya es hora de que Feijóo y los suyos respeten a los votantes de Vox y entiendan que, al contrario de ellos, los de Abascal aborrecen la política de alternancia en el poder entre PSOE y PP, que ellos han venido a cambiar las políticas, porque de nada sirve una vice alcaldía o una consejería si no es para cambiar de verdad esas políticas.
Los votantes del PP deben entender que lo que Vox está poniendo encima de la mesa en sus negociaciones con el PP, son cosas que el 99% de los votantes del PP suscribiría: Bajada de la presión fiscal a las familias, fin de los programas de adoctrinamiento en las escuelas, garantía de seguridad en todos los puntos de España, educación en español en las CCAA bilingües y muchas otras razonables propuestas. El problema quizás sea, que Vox mantiene el mismo discurso en toda España desde su fundación y en cambio, hay 17 PP, cada uno con distintas digamos “sensibilidades” muchas de ellas contrarias al interés nacional.
Aquí, la gran pregunta es si los de Feijóo, quieren o no, tirar a la papelera de la historia todos estos años nefastos, protagonizados por Pedro Sánchez y la jauría antiespañola que lo ha apoyado.
Si en alguna ciudad o región se frustra el acuerdo, Vox debería hacer públicas con luz y taquígrafos las exigencias trasladadas al PP, que habría rechazado aprobar Feijóo y así retratarle. El objetivo debería ser hacer políticas que propicien un cambio y no ocupar sillones, eso tan arraigado en el bipartidismo y de lo que el PP aún no se ha apartado.
No obstante, estas negociaciones no se pueden separar de las elecciones generales del 23-J, a la que el PP va de partido moderado y tibio a la caza del voto de socialistas descontentos y Vox acude como formación útil que obligará a los de Feijóo a cumplir sus promesas mediante gobiernos de coalición.
Es curioso, mientras los de Feijóo quieren aparentar ser socialdemócratas, los de Abascal se mantienen firmes en la defensa de los valores y los principios que siempre atesoró la derecha social, esos de los que ha ido renegando poco a poco el PP.
Aznar hablando catalán en la intimidad, Miura Rajao a troche y moche y Feojoo no cumpliendo La Constitución en Galicia, el prenda de Andalucia sin hacer limpieza. Espero que la Virgen del Rocío haga un milagro.