Es muy difícil estar en
desacuerdo con lo manifestado por el Rey en su discurso de anoche, dijo lo que
la gran mayoría de los españoles diríamos si nos preguntaran.
Felipe VI pidió
«cortar de raíz y sin contemplaciones» la corrupción, haciéndose eco
del sentir de unos ciudadanos que «necesitan estar seguros de que el
dinero público se administra para los fines legalmente previstos», reconociendo
que pocos temas como la lucha contra la corrupción generan en España «una
opinión tan unánime».
Es consciente de que
«las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un
servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto», como
también quieren garantías de que «no existen tratos de favor por ocupar
una responsabilidad pública; que desempeñar un cargo público no sea un medio
para aprovecharse o enriquecerse». Por eso, él mismo ha impuesto un código
de conducta a la Familia Real y a los empleados de la institución, pues
defiende la necesidad de que los servidores públicos actúen con decencia, pues
su «honestidad» es «un pilar básico» de la convivencia en
«una España que todos queremos sana, limpia».
Junto al desafío de
«regenerar» la vida política y recuperar la confianza de los
ciudadanos en sus instituciones, Felipe VI cree que la España de hoy se
enfrenta a otros dos grandes retos: «preservar» la unidad del país
«desde la diversidad» y «garantizar» el Estado del
Bienestar.
Sobre Cataluña, anima a
todos a hacer un esfuerzo «leal y sincero» que favorezca el
reencuentro respetando la Constitución. Afirmó que «Millones de españoles
llevan, llevamos, a Cataluña en el corazón. Como también para millones de
catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser». Felipe VI
anima a los españoles a seguir «construyendo todos juntos un proyecto que
respete nuestra pluralidad y genere, ilusión y confianza en el futuro».
Reclama a los agentes
políticos, económicos y sociales trabajar unidos frente al paro, y para que la
economía esté siempre al servicio de las personas. “Se debe proteger
especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables. Y para ello
debemos seguir garantizando nuestro Estado de Bienestar, que ha sido durante
estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social”.
En la parte final de su
discurso, Felipe VI se mostró convencido de que España superará los retos que
tiene planteados. «Tenemos
capacidad y coraje de sobra. Tenemos también el deseo y la voluntad», dice
el Rey, que cree que lo que le hace falta ahora a los españoles es recuperar la
confianza en sí mismos, pues ésa es la «clave» para «recuperar
el orgullo» de nuestra conciencia nacional, la de una España
«moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al
mundo, solidaria, potente y con empuje».
Nuestro Rey ha dicho lo que
tenía que decir, lo que los españoles querían oír, ahora les toca “ponerse las
pilas” a los que nos gobiernan y al resto de representantes políticos de los
ciudadanos para que esas palabras no caigan en saco roto y empiecen a trabajar
para que algún día sean una realidad.

nada que empiece este individuo de la corona y sus hijas ,a dar el sueldo para los pobres ,robin Hood
bueno señor Baeza será su rey ,porque yo ,no me siento identificado ,con este caballero ,de la triste figura ..no hay que pluralizar ,si acaso el rey de ESPAÑA ,ilegítimamente ,no votado .por los ciudadanos .puesto a dedo ,por su señor padre .que a la vez ,puesto a dedo ,por el general franco…pero en estos casos ni el pueblo se le consurto