Mientras que la economía española se hunde, mientras que cada día aumentan los contagiados y los fallecidos, nuestro amoral presidente Sánchez, una semana de vacaciones en el complejo real de La Mareta en Lanzarote, palacio que el rey Hussein de Jordania le regaló a Don Juan Carlos, y este se lo cedió a Patrimonio Nacional, y traslado posterior al Palacio de las Marismillas en el Coto de Doñana. Para la estancia de solo una semana, La Mareta ha tenido que ser acondicionada, todo un dispendio en tiempos de hundimiento económico.
El comportamiento provocador de Sánchez, poco o nada tiene que ver, con el de sus homónimos europeos, y eso que nuestra situación es con diferencia, la peor de todo el continente. Es como si Sánchez quisiera disfrutar a tope de los privilegios que ostenta por su cargo todo el tiempo que consiga mantenerlo.
Si las redes sociales son reflejo del clima de opinión ciudadana, cabe concluir que el veraneo del presidente del Gobierno ha sido muy mal recibido por amplios sectores sociales, pues con la que está cayendo, en plena crisis económica pero también institucional, nadie entiende como pasa de lo mal que le va a una parte importante de la población y se dedica a disfrutar de un veraneo “de película” totalmente ajeno al sufrimiento de tantos españoles.