El presidente valenciano, Ximo Puig, fue el primero y el que con más virulencia atacó a las CCAA que no gobierna la izquierda por sus bajadas de impuestos y ahora, sorprendentemente y sin advertir a su partido, se ha sumado a ellas. Otros barones socialistas, como el castellanomanchego o el extremeño, critican abiertamente las políticas del Gobierno. ¿Qué está pasando? Pues es muy sencillo, ven que si no hacen algo, el año que viene se pueden quedar sin pesebre.
Si la izquierda pierde el gobierno central, la gran mayoría de los gobiernos autonómicos y por ende, las principales ciudades y municipios, más de uno se va a tener que poner a currar por primera vez en su vida y precisamente a eso es a lo que apuntan los sondeos, unas encuestas que difícilmente pueden cambiar de tendencia visto lo que perpetran a diario Sánchez y toda esa jauría antiespañola que componen sus socios.
A muchos barones socialistas y me temo que a Feijóo también, se les empieza a pasar por la cabeza un futuro gobierno PP-PSOE que solo sería posible si Pedro Sánchez no es el candidato. Personalmente, veo muy pocas diferencias ideológicas entre, por ejemplo, García Page y Feijóo. Los dos están en eso del “consenso progre”.
Lo de Alberto Núñez Feijóo empieza a ser de traca. Lidera un partido que siempre fue de derechas, el lo cataloga de centrista, pero en realidad él es un socialdemócrata. Algo que explica el porqué de su aversión a Vox y sus simpatías por políticos, partidos e ideas que desprecia cualquier votante conservador de este santo país.
Los votantes de derechas están en el PP y en Vox, pero las ideas de derechas solo están en uno, en Vox. Ese patriotismo que, aunque no esté de moda, muchos españoles sentimos, es incompatible con el PP de Feijóo.