Le pido a sus majestades, que
todos los que intenten romper España y atenten contra nuestro Estado de Derecho
sean juzgados y cumplan sus penas íntegras, y que los partidos separatistas sean
ilegalizados.
Le pido a sus majestades, que
en el exterior se respete nuestra soberanía, y que España tenga fronteras
seguras que nos protejan eficazmente de las mafias, de los terroristas
islamistas y de la inmigración ilegal.
Le pido a sus majestades, que
se consiga la división real de poderes y la independencia del poder judicial; que
se acabe con las subvenciones a los partidos, los sindicatos, la patronal y los
chiringuitos políticos; que se deroguen las leyes injustas como la Ley Integral
de Violencia de Género y totalitarias como al Ley de Memoria Histórica. Y que
se aplique la cadena perpetua para los violadores reincidentes y los peores
criminales.
Le pido a sus majestades, que
el Estado recupere las competencias de Educación, Justicia y Sanidad, en pos de
la igualdad de todos los españoles; que se ponga fin al brutal desempleo que
padecemos, que los trabajadores tengan salarios dignos, y que los recursos
públicos se utilicen para ayudar a las familias españolas y promocionar la
natalidad; y que se ponga fin al atraco fiscal del Estado y se eliminen, los
impuestos abusivos y las trabas, a los empresarios y autónomos.
Le pido a sus majestades, que
nuestras Fuerzas Armadas cuenten con los medios y recursos materiales
necesarios y que 2020 sea el primer año de la equiparación salarial para nuestros
guardias civiles y policías, y por supuesto, que se proteja y se promocione a
nuestro sector primario y a la España rural.
Aunque pueda parecerlo, no es
la carta de un niño, es lo que añora un español adulto y creo que sensato.
