Cuando un país atraviesa una situación económica tan grave como en la que está sumida España, lo que se espera de sus gobernantes es que establezcan unas condiciones para que, a través de ellas, se inicie la recuperación que nos lleve de nuevo al camino de la prosperidad.
Pero estamos en España y tenemos la desdicha de estar gobernados, precisamente en este momento, por el infame de Sánchez, personaje que ha decidido, mantener y de seguro incrementar el gasto político, y “solucionarlo” mediante el mayor hachazo fiscal de nuestra democracia, evidentemente, contra nosotros.
Sánchez necesita recaudar 80.000 millones más, y como no tiene la más mínima intención de disminuir el gasto público, pues meterá su sucia mano en las carteras de todos nosotros, dándole igual si la cartera es de un trabajador o de un empresario.
El famoso Plan de Estabilidad que Sánchez envió a la UE está caracterizado por dos cosas, su ocultismo y su burda manipulación de nuestra realidad económica, y todo con la única intención de convencer a los mandamases europeos de que su banda es un Gobierno fiable.
A los anémicos ciudadanos nos obligarán a donar sangre, y todo para sufragar unos Presupuestos del Estado muy expansivos, lo más desaconsejable en el momento en que vivimos.
Nos suben el diésel, matriculación, circulación, y nos cobrarán peajes en las autovías. Subirán los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones, eliminarán deducciones fiscales y crearán nuevos impuestos verdes. Decididamente, Sánchez nos va a empobrecer, y mucho ¡Qué razón tenían esos “malvados” youtubers que se largaron a Andorra!
No olvidemos nunca, que este socialismo tan cercano al comunismo que sufrimos, solo reparte pobreza, nunca crea riqueza.