Supuestamente, vivimos en un
país democrático y occidental en el que en su legislación queda muy claro que
la economía libre de mercado impera. Cuando este modelo económico lo adopta una
sociedad, se supone que la oferta y de la demanda, rigen la economía de un
país. También hay otra cosa que entendíamos que estaba clara, aunque
últimamente también está siendo atacada, me refiero a la propiedad privada,
porque con parte de nuestro infame Gobierno atacándola a diario y dando su
apoyo a las quienes ocupan viviendas ajenas, creo que nos estamos convirtiendo
en otra cosa muy distinta.
Sobre todo, los comunistas de
Iglesias, y a su estela, los socialistas de Sánchez, están intentando,
intervenir o regular, el precio de los alquileres de las viviendas, aduciendo
que sus elevados precios hace imposible que una parte importante de la
población pueda acceder a una vivienda en alquiler. Lo que no dicen, es que al
contrario que ocurría en el Régimen anterior, las administraciones democráticas
se olvidaron de construir viviendas de protección oficial o sociales, pues los
recursos necesarios los han consumido en alimentar esa mega estructura
administrativa improductiva y parasitaria anclada en las ruinosas CCAA, en las
que han colocado a cientos de miles de los suyos los partidos políticos,
evidentemente, el dinero necesario para construir viviendas sociales es
devorado por lo prescindible.
Algo que debería ser
evidente, una vivienda de mi propiedad, la alquilo o la vendo si me da la gana
y al precio que me plazca, y los gobernantes no deben meter sus sucias manos en
lo mío. Parece de “Barrio Sésamo”. Con más intervencionismo, con menos libertad
y garantías jurídica, el resultado es claro, menos viviendas en el mercado y
más mercado negro en los alquileres inmobiliarios, es de cajón, lograrán lo
contrario que dicen querer conseguir.
