Si algo le faltaba a la
“tormenta perfecta” que vive nuestra sociedad, ya ha llegado. Siguiendo el
guion establecido, el Gobierno de Cataluña ha anunciado que concederá en breve
el tercer grado a los golpistas encarcelados. Solo Cataluña posee las
competencias penitenciarias y las utiliza para humillar a nuestro Estado de
Derecho deslegitimando a nuestros más altos tribunales. Pedro Sánchez, nuestro
infame presidente, ya dijo ayer que no se oponía a que pasasen al tercer grado
pese a que no han cumplido ni siquiera la mitad de la pena, y pese a que no se
han arrepentido de lo que perpetraron, bendiciendo todo un agravio comparativo
en relación a las decenas de miles de presos con delitos menos graves.
Quienes nos desgobiernan, a
los que respetamos las leyes, nos tienen donde ellos quieren, acobardados. Sin
saber si vamos a poder mantener nuestro trabajo, sin saber si al volver a casa
la vamos a encontrar asaltada y ocupada por unos delincuentes a los que ellos
protegen, impidiéndonos elegir la educación que queremos para nuestros hijos,
amenazándonos con subirnos aún más los impuestos y, sobre todo, permitiendo que
el Covid-19 siga contagiando, pues ya ni actúan contra quienes tienen
comportamientos irresponsables, y para más inri, permitiendoles la entrada a inmigrantes ilegales contagiados. A modo de ejemplo, deciros que ayer en Sevilla,
una conocida cadena de perfumerías sufrió su robo con alunizaje número 76.
Y mientras todo esto ocurre,
quienes nos gobiernan están instalados en el delito, y por supuesto, trabajando
en pos de intereses espurios que nada tienen que ver con el interés general de
España y todos los españoles. Llegamos a ese “Estado del Bienestar” y ahora
parece que lo abandonamos, y es por nuestra culpa, los pueblos tienen lo que se
merecen, lo que votan.
