El cambio de postura del Gobierno español sobre el futuro del Sahara Occidental, como se suponía, va a perjudicar y mucho a España. La empresa pública energética argelina Sonatrach acaba de anunciar que se está planteando la posibilidad de «recalcular» el precio del suministro de gas que envía diariamente a España, evidentemente al alza, es decir, que solo a nosotros nos subirá el precio.
Para que no hubiera dudas, ha puntualizado el consejero delegado de la empresa, Toufik Hakkar, que pese a que los precios «se han disparado» desde que Rusia invadió Ucrania el pasado 24 de febrero, el hecho de que se hayan encontrado nuevas bolsas de gas en el país anticipa «perspectivas prometedoras» hacia los clientes europeos. Es decir, que todos los países europeos salvo España pueden estar tranquilos.
Tras la absurda y suicida decisión de Sánchez de cambiar la postura de España con respecto al Sahara Occidental, solo se podía esperar, que Argelia nos subiese el precio del gas que nos suministra, o bien, que nos cerrara definitivamente el grifo del gaseoducto que llega a Almería, dejándonos ante esta posibilidad a expensas del gas licuado que recibimos.
Mientras que delegaciones de los demás países miembros de la UE visitan Argel y se garantizan el suministro de gas de cara al futuro, para reducir su dependencia de Rusia, ya se da por hecho que Argelia enviará gas a toda Europa a través de su gaseoducto con Italia.
Tras perpetrar Sánchez esta nunca explicada fechoría que tanto daño nos va a hacer, ya va siendo hora de pedirle que dimita, ahora también en nuestras calles.