El informe del Tribunal de Cuentas de Andalucía que fiscaliza al Instituto Andaluz de la Mujer durante el año 2018, cuando todavía gobernaba el PSOE, concedió subvenciones y contrató personal de forma arbitraria.
El texto dice que «No queda justificada la utilización de subvenciones excepcionales, ejecutadas a través de programas anuales, para el desarrollo de programas y prestación de servicios que garanticen a las víctimas de violencia de género el derecho a una asistencia social integral en el Instituto Andaluz de la Mujer». Lo que demuestra que el Instituto de la Mujer es «un chiringuito ideológico», en el que las subvenciones se entregan a dedo.
En eso se ha convertido el feminismo, en una industria de la que come demasiada gente, tinglado que se dedica a la intoxicación social y a enfrentar a mujeres y hombres, redes que maneja cantidades ingentes de dinero, dinero del que curiosamente llega muy poco a las supuestas víctimas.
Lo triste de todo esto, es ver a todas esas mujeres que de buena fe acuden a las manifestaciones del 8-M desconociendo que quienes las convocan y se sitúan detrás de la pancarta principal son simples parásitos que las utilizan para seguir en ello.
Se acaba de conocer que el Ministerio de Igualdad contará con 21.000 millones de euros hasta 2025 para su III Plan Estratégico de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres, algo vergonzoso, una cantidad estratosférica para mantener llenos los comederos de tanta socialista y comunista que hacen como que trabajan.
Hay serias dudas de que de que el Gobierno de PP y Cs, dirigido por Juanma Moreno, no haya puesto coto a estas prácticas que se llevaban a cabo durante la etapa socialista de Susana Díaz. No estaría mal reducir los organismos públicos improductivos en Andalucía para recortar gastos, además de llevar a cabo auditorías independientes para conocer su coste.