Desde que empezó la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, más de 1,3 millones de ucranianos han huido a Polonia, el país que más refugiados ha acogido. Polonia está dando un gran ejemplo a Occidente ante la invasión de su vecino, demostrando los grandes valores que atesoran, esos precisamente por los que los progres que dirigen la UE la castigan congelándole fondos.
La mayoría de los refugiados son mujeres y niños, pues los hombres han tenido que quedarse para defender a su país de los invasores rusos. Fijaros en la grandeza de este pueblo, que no ha hecho falta organizar campos de refugiados, ya que muchos polacos han abierto las puertas de sus hogares para recoger a esos ucranianos que huyen del terror ruso. Los defensores de Ucrania, al menos tienen la tranquilidad de que sus familias están a salvo en tierra polaca.
Como españoles y como europeos, siempre antes lo primero, me siento orgulloso del pueblo polaco. Y también me siento avergonzado por la actitud de muchos de nuestros gobernantes, y también de algunos ciudadanos, ante el sufrimiento del pueblo de Ucrania. Es evidente, que tenemos mucho que aprender de Polonia.
No entiendo, que tras ver en las distintas televisiones las imágenes de esa maternidad bombardeada, de los niños y madres, muertos y heridos que, tras observar esa barbarie, las potencias occidentales sigan sin atreverse a declarar zona de exclusión aérea a toda Ucrania ¿Cuántos inocentes estamos dispuestos a sacrificar para evitar la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial?