La principal consecuencia
de la fallida moción de censura ha sido, el restablecimiento de relaciones
amistosas entre Podemos y el PSOE, algo que ha sido posible gracias a los
guiños que se hicieron en sus intervenciones, el nuevo portavoz socialista y
los representantes podemitas.
Inmediatamente después del
fracaso de la iniciativa comunista, parece que hay interés por ambas partes en
entenderse para que en los próximos meses se plantee una nueva moción de censura,
esta vez liderada por Pedro Sánchez y apoyada por Podemos, y no se sabe quién
más.
Parece que Sánchez no
aprende y empieza a ir por esa senda que por transitarla no hace mucho, fue
defenestrado. Por eso, ahora me surge la duda de que si Sánchez calcara ahora
lo que hizo hace un año, el resultado sería el mismo tras ganar las primarias
¿Aceptarían ahora los dirigentes perdedores un pacto con comunistas,
independentistas y proetarras para apear del poder a Rajoy?
Es evidente que Pedro y
Pablo no se fían uno del otro, uno quiere fagocitar al PSOE y el otro pretende
recuperar los votos que Podemos le arrebató. En esas circunstancias, unirse en
una moción de censura es bastante complicado.
Pero es que además, los
números aún con ellos no les serían suficiente, y además tendrían que contar
con el apoyo de alguno de los partidos que han llegado a acuerdos con el
Gobierno, acuerdos que han dado estabilidad política y económica nuestro país.
Incluso llegado el caso de
que consiguieran los apoyos necesarios, Rajoy siempre tiene la potestad de
convocar nuevas elecciones y utilizar el fantasma de este nuevo Frente Popular
para conseguir más votos.
Que Pedro Sánchez a estas
alturas, desconozca el rechazo que producen en la mayoría de los españoles sus
posibles aliados ultras, me sorprende. Con esas amistades, pondría en riesgo a
esa mitad de su partido que se niega a ingerir esa “ensalada mixta” de
comunistas, separatistas y proetarras.
