Lo que está ocurriendo en España sería impensable que sucediese en cualquier democracia occidental, pero desde hace tiempo sabemos que “Spain is different”, desde luego, quien inventó ese escueto slogan, acertó de pleno. Somos diferentes, para lo bueno y para lo malo.
Estamos gobernados por un presidente infame y amoral que carece de cualquier escrúpulo, que solo piensa en su interés personal, ni siquiera en el de su partido, que es un auténtico traidor al servicio del monarca de nuestro enemigo del sur, que está demoliendo la España constitucional y por lo tanto, convirtiéndonos en una de esas democracias fake que abundan en Sudamérica, que en pos de la dañina agenda 2030 y de otros preceptos ideológicos de la izquierda, nos está arruinando en lo económico y realiza una constante ingeniería social adoctrinando a los más jóvenes en las escuelas y a los mayores menos formados mediante el uso partidista de unos medios de comunicación vendidos al poder, solo por esto, debería pudrirse en una celda el resto de su vida.
Pero no se conforma con eso, incluso le permite a su esposa, Begoña Gómez, que ayude a empresas privadas a conseguir adjudicaciones del Gobierno. Está comprobado que ella por escrito manifestó su apoyo a una UTE que se presentó a una licitación de material sanitario de 7,7 millones de euros del Ministerio de Economía que terminó llevándose el contrato. Evidentemente, como conseguidora, se llevará una buena pasta por mediar. Esta señora aparece en casi todos los casos de supuesta corrupción desde que su marido es presidente y curiosamente parece existir algún reparo en los de Feijóo a la hora de arremeter directamente también contra ella.
Ahora que estamos en esa vorágine de las comisiones de investigación parlamentarias, la izquierda en el Congreso y el PP en el Senado, con el único fin de desgastarse mutuamente, no estaría mal que los de Feijóo se dejarán de remilgos y la citaran en esa Comisión para someterla a un interrogatorio de tercer grado, a ella y a su marido o capo.
Lo de Begoña Gómez es corrupción elevada a la enésima potencia y lo de su marido es traición, pura y dura.