Los exámenes que ha ideado
Esperanza Aguirre para los candidatos a alcalde del Partido Popular tras la
llamada “Operación Púnica”, y que en teoría eran para que demostraran su
honradez, han desembocado en un auténtico sainete y en una vergüenza, que nos
demuestra que nos encontramos ante los últimos estertores de la carrera
política de la que no hace mucho era considerada como la lideresa natural de la
derecha española.
El partido que gobierna España
no puede hacer un ridículo semejante. Cuando en los informativos de las
distintas cadenas de TV nos mostraron lo que supuestamente eran unos exámenes
de honradez a los que iban a ser sometidos los candidatos del PP, muchos vimos
y escuchamos con atención sus respuestas, yo personalmente quedé muy defraudado
de lo que contestaron, de como lo hicieron y del perfil de los candidatos, pero
claro, la opinión es libre.
Lo fuerte es, que antes del
examen, durante horas, los candidatos fueron informados de las preguntas que les iban a
hacer e instruidos en como tenían que contestar. Algo que si en un principio
negaron los protagonistas, más tarde admitieron. En cualquier organización sería,
en ese mismo momento tenían que haber rodado cabezas.
Es evidente, que nos
encontramos ante un nuevo intento de estafar a los ciudadanos para hacernos creer
que algo está cambiando, cuando es evidente que los viejos partidos, ni quieren
ni pueden cambiar.
Esperanza Aguirre, de
nuevo, se ha cubierto de gloria. Creo que ya es hora de que se plantee su
jubilación política.
