Al final se ha impuesto la lógica, aunque por solo un escaso puñado de votos de diferencia, Rubalcaba ha sido elegido mandamás del PSOE. Afortunadamente Chacón ha salido derrotada. Una independentista catalana producto del marketing y la demagogia no podía liderar al PSOE. Sabemos que Rubalcaba a estas alturas de su dilatada carrera política poco puede aportarle a su partido, pero por lo menos, los socialistas, y la ciudadanía en general se ha librado de otro Zapatero.
Rubalcaba no va a poder ilusionar ni aglutinar a la izquierda, de hecho, en este Congreso, al partido se le ve mas fracturado que nunca. Ni siquiera Rubalcaba va a poder conseguir en esta legislatura convertir a su partido en una alternativa creíble. El que ha sido corresponsable de los errores del zapaterismo que han provocado el hundimiento del país, el que ha perdido unas elecciones por goleada, el que solo ha sido capaz de ganar su Congreso por unos cuantos votos, lo tiene muy difícil.
Rubalcaba sólo puede pretender sacarle rentabilidad política al desgaste del Gobierno. No va a poder hacer una oposición firme a las reformas del Gobierno, lo que si podrá es beneficiarse de la posible cobardía del PP o de su incapacidad para hacer reformas.
Por otra parte, ¿alguien ve a Rubalcaba capaz de regenerar al PSOE?, sinceramente no. Solo nos traerá las viejas recetas de siempre, los modos caducos de siempre, los slogans de siempre, el coqueteo con los indeseables de siempre.
Después del resultado del Congreso del PSOE y viendo en qué circunstancias ha finalizado, el PP sabe que su futuro depende única y exclusivamente de él mismo, de que sea capaz de tomar medidas que provoquen que se produzca el ansiado punto de inflexión en nuestra economía, que se atreva a hacer los cambios necesarios encaminados a la regeneración democrática del sistema, porque aunque no lo reconozcan saben que a casi todo hay que darle la vuelta como si de un calcetín se tratara.
La única variable que tendrá Rubalcaba a su favor, será que el gobierno presidido por Rajoy no fuera capaz de conseguir resultados positivos en el área económica, y que no le sepa hacer frente a la crisis institucional y política que padece España.
El futuro de Rubalcaba solo depende de factores externos, lo más seguro es que dentro de dos años no sea elegido, ni siquiera, candidato a las próximas generales.
En la actual situación, la principal oposición al Partido Popular son ellos mismos, si sus ancestrales complejos y miedos les puedan, perderán una gran oportunidad, todos perderemos.