La renta mínima vital es
motivo de enfrentamiento entre socialistas y comunistas, pues mientras Iglesias
apuesta por la aprobación inmediata de una renta mínima puente ante la
situación excepcional que vivimos, Sánchez, prefiere esperar un poco y aprobar
una permanente. Ambos quieren que todo el mundo, trabaje o no, tenga unos
ingresos mínimos.
Un país como España, cuya
deuda supera el 110% de su PIB, no puede permitirse un lujo que ni siquiera
pueden permitirse los países ricos del Norte de Europa, y para más inri, luego
en el seno de la UE les pedimos fondos para hacer lo que ellos no hacen, y
claro está, nos dicen que “tururú”.
Por la excepcionalidad del
momento, la propuesta de los comunistas podría contemplarse, en cambio, la
propuesta del PSOE de institucionalizar de manera permanente una subvención,
para que salga más rentable quedarte en casa, cobrar y hacer chapuzas, trabajar
por negro y no pagar impuestos, es suicida, eso se llama “reparto de la
miseria” y los principales exponentes de eso son, Cuba y Venezuela, y aquí en
España, Andalucía y Extremadura, gracias al PER, por ello son las CCAA con el
PIB más bajo, es donde hay más economía sumergida. El PSOE lo propone porque
sabe que funciona a la hora de contar con una red clientelar y voto cautivo.
La mejor manera de lograr la
igualdad es darle a quien las necesita las herramientas para ganarse la vida
trabajando y así, pagar impuestos para sostener el sistema, y precisamente, la
renta mínima permanente no es precisamente una herramienta, es un lastre.
