Pedro Duque, titular del Ministerio de Ciencia e Innovación, nos dijo no hace mucho, que el satélite español Ingenio, supondría para España, una vez puesto en órbita, «especialmente útil para la elaboración de mapas de desastres naturales impredecibles, como inundaciones, incendios forestales y terremotos». Fue definido, como el mayor proyecto civil de la industria espacial española, por lo que la misión ha estado financiada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), entidad vinculada al Ministerio de Ciencia e Innovación. Las informaciones publicadas durante los últimos días, apuntaban a que el coste aproximado de esta iniciativa se situaba en el entorno de los 200 millones de euros.
La misión despegó de madrugada desde la base espacial de Kurú, ubicada en la Guayana Francesa. El satélite español Ingenio, un proyecto desarrollado desde hace más de una docena de años, se perdió en el cielo. Ocho minutos después del despegue, el cohete encargado de poner en órbita la misión, los técnicos encargados del lanzamiento detectaron una desviación en la trayectoria del satélite, que finalmente terminó en el extravío de Ingenio.
Hay dos datos que demuestran la incapacidad de nuestro Gobierno, el primero es, que el pasado verano ocurrió algo similar con un satélite de Emiratos Árabes Unidos que empleaba un cohete similar al elegido para el lanzamiento de Ingenio, y pese a ello, por cuestiones económicas se optó por él, y el segundo, es que la Agencia Espacial Europea asegura que el satélite no estaba asegurado por nuestro gobierno, de modo que los 200 millones invertidos en la misión, se han perdido. En los tiempos en que vivimos, con esos 200 millones se podría haber hecho virguerías ayudando a mucha gente.