Cada vez, más ciudadanos del supuesto “mundo libre” hemos sido víctimas de la férrea censura que perpetran quienes controlan las principales RRSS, Facebook y Twitter, principalmente.
Como es conocido, Elon Musk, antes de adquirir Twitter, dijo que lo haría para devolverle la libertad acabando con la censura existente, en principio, no me lo creí demasiado, pero tras adquirirla y conocer que la Unión Europea le ha advertido de una posible prohibición de su red social en Europa a menos que el multimillonario cumpla con sus estrictas reglas sobre moderación de contenido, empiezo a pensar de que eso de que vivimos en países democráticos, occidentales y libres, empieza a ser una gran mentira, pues globalistas y comunistas, esgrimiendo su falsa bandera del “discurso de odio y la desinformación en línea”, lo que precisamente hacen es desinformar y estigmatizar a los que piensan distinto a ellos.
Me indignó conocer que en los últimos días de la campaña de las elecciones que llevaron a Joe Biden a la Casa Blanca, el diario The New York Post, publicó una serie de noticias que demostraban que el que en aquel momento el candidato a la presidencia había mediado en los turbios negocios que su hijo Hunter Biden estaba haciendo en Ucrania. La noticia, que saltaba poco más de dos semanas antes de las elecciones, podía ser una bomba electoral, pero tuvo mucho menos recorrido del previsto –e infinito menos de si una acusación similar se hubiese lanzado contra Donald Trump– y una de las razones para ello fue que las dos grandes redes sociales con gran influencia política, Twitter y Facebook, decidieron censurarla.
Hasta que no se consiga que sea un juez el que elimine publicaciones, imponga sanciones o elimine perfiles, las RRSS seguirán siendo armas en manos de tiranos enemigos de la libertad.