Conforme pasa el tiempo, empezamos a darnos cuenta de que el cambio de postura de Sánchez con respecto a las políticas con Marruecos, tiene su origen en el espionaje de que fue objeto el móvil de nuestro infame presidente del Gobierno. Qué información le robarían, de qué calibre, para que se haya visto obligado a arrodillarse ante Mohamed VI e ir accediendo a casi todas sus reivindicaciones, traicionando así a la Nación a la que debe servir.
En la próxima cumbre de la OTAN, si España tuviese un Gobierno comprometido en servir los intereses nacionales, sería el momento idóneo para intentar conseguir que la Alianza Atlántica incluyera a Ceuta, Melilla y Las Canarias como territorios a proteger. Pero no, eso Sánchez no lo hará, ni lo intentará para así no enfadar al rey de Marruecos.
Personalmente, no entiendo que el gobierno de España de turno firmara nuestra adhesión dejando fuera a parte de nuestro territorio nacional.
En las actuales circunstancias, teniendo un presidente del Gobierno chantajeado por una nación extranjera hostil, el problema de la inmigración ilegal recobra interés, pues está muy claro de que en las actuales circunstancias desde La Moncloa no moverán ni un solo dedo para atajarla, y más, cuando el bloque de esa inmigración procede de Marruecos y es modulada por su rey y su gobierno. Es muy triste, que cada vez más españoles seamos víctimas de la inseguridad que crean los inmigrantes ilegales y que nuestro Gobierno solo actúe para proteger a sus miembros de la posible filtración de información sensible por parte de nuestros enemigos.