El de España es la imagen de un gobierno europeo que tiene que ofrecer ayudas directas a sus ciudadanos para comer, en lugar de disminuir esa presión fiscal casi confiscatoria que sufre su población. Un Gobierno que el mismo día que aprueba este cheque, presume, mintiendo a todos los españoles de ser el país de la UE que más crece, más empleo crea y menos inflación registra.
Que el anuncio estrella anticrisis de Sánchez consista en un cheque para ayudar a los españoles a llenar la cesta de la compra inspirado en el peronismo de Kirchner, asusta. El Gobierno directamente subsidiará a 4,2 millones de familias, según sus cálculos, para que puedan poner un plato de comida en casa, 200 euros por familia para paliar los efectos de la inflación sobre la cesta de la compra. Una cesta de la compra que, de media y según el INE, se ha encarecido en el último año más de un 15% (más de un 20% en el acumulado de los dos últimos años). Llegan las famosas «paguitas» con las que Sánchez pretende comprar votos, eso de crear redes clientelares, a la izquierda siempre le ha molado, pero hay que ser muy cortito para dejarse comprar el voto por semejante miseria de dinero.
En Argentina con el cheque «Alimentar», nombre que se le ha dado a esta dádiva «que entrega el Estado nacional para que todos accedan a la canasta básica alimentaria», lo explica así el Ejecutivo de Fernández y Kirchner, se trata de un bono que se le entrega a padres con hijos de hasta 14 años, mujeres embarazadas vulnerables y que permite comprar todo tipo de alimentos menos bebidas alcohólicas. Podríamos pensar que, si el Ejecutivo español ha tomado esta medida como ejemplo, lo ha hecho porque en Argentina ha funcionado razonablemente bien, nada más lejos de la realidad, el cheque argentino lejos de ayudar a paliar la inflación ha alimentado la escalada de precios ya que, en un proceso inflacionario, la mayor dotación de liquidez a la economía produce el mismo efecto que tratar de apagar un incendio con gasolina.
No podemos olvidar que para poder ofrecer esta «paguita» el Estado ha tenido que detraerlo con anterioridad de la clase productiva, cada día más castigada y expoliada a impuestos. No descubro nada si digo, que la izquierda jamás crea riqueza, solo reparte pobreza. Sánchez, en este último año solo llevará a cabo medidas electoralistas repartiendo algo de dinero entre los colectivos que él piensa que le pueden votar. La solución a nuestros graves problemas, en este caso económicos, se posponen sine die, para Sánchez, lo importante es evitar lo inevitable, que los españoles dentro de un año le den una patada en el culo y lo echen de su amada Moncloa.