Por los hechos, a España ni
siquiera se la puede catalogar ya como país “No Alineado”, pues analizando el
comportamiento de nuestro gobierno, tanto en política interna como exterior,
cada vez nos parecemos y nos acercamos más, a esos pocos países donde no hay ni
democracia ni libertad.
Para que una Nación sea
considerada una democracia occidental, son imprescindibles dos requisitos, el
primero, que las leyes que garantizan el Estado de derecho, se cumplan, y la
segunda, que en política exterior sus aliados sean los que defienden la
libertad. Gracias a Pedro Sánchez, ninguno de esos dos requisitos los cumple
hoy España.
El presidente catalán, su
gobierno y el parlamento autonómico, llevan ya demasiado tiempo en rebeldía e
incumpliendo las sentencias judiciales, se pasan la legalidad por el forro, y
Pedro Sánchez, incumple sistemáticamente con su sagrada obligación de cumplir y
hacer cumplir las leyes. Cuando Sánchez y el delincuente Torra se reúnan, lo
normal en un país democrático sería, que en ese momento la Guardia Civil
detuviera a ambos, a uno por rebelde y al otro por traidor.
Y qué decir de nuestra
política exterior. Mientras Pedro Sánchez no quiere conceder una entrevista al
Presidente democrático venezolano, Juan Guaido, su ministro Ábalos, se reunía
en Barajas con la número dos del narcorégimen de Nicolás Maduro, Delcy
Rodríguez, una criminal que está en busca y captura en todos los países
democráticos y libres de este mundo. Sánchez está manchando la imagen de España
y se tardará mucho en limpiarla.
