Claudia, una anciana de 96
años, llegó el pasado lunes a las Urgencias del sevillano Hospital de Valme.
Llegó deshidratada, después de haber recibido la extremaunción, debido al
estado en el que se encontraba. La tuvieron cuatro horas en una camilla en la
sala de espera, para posteriormente, llevársela a otro pasillo durante otras
cinco horas más, y eso ocurrió por la falta de medios. Suplicó que le dieran
algo de comer, tenía mucho hambre, pero le dijeron que no había comida para
ella, su nieto tuvo que salir y buscarle un potito de bebé, eso le salvó la
vida.
Si en Andalucía no se ha
producido ya un colapso sanitario definitivo, es simplemente por el buen hacer
y el sacrificio de los profesionales, pues la gestión es horrible.
Que Susana Díaz y su
gobierno, no nos cuenten más historias, dinero tienen, el problema es que ellos
prefieren dedicarlo a otras cosas, por lo visto, más prioritarias para ellos. Este
verano, la Junta de Andalucía ha cerrado 2.600 camas en los hospitales
andaluces, mientras tiene a 100.000 pacientes en lista de espera para pasar por
el quirófano, es evidente, que a algunos de ellos la intervención les llegará
tarde.
La situación sanitaria en
Andalucía es insostenible, pero curiosamente, los andaluces no se manifiestan
en las calles pidiendo justicia, pidiendo que el dinero que se desvía para
mantener llenos los pesebres de esas estructuras administrativas improductivas
repletas de parásitos socialistas, se dedique a lo primordial.
Creo que ya va siendo hora de
que, de alguna manera, se puedan pedir responsabilidades penales a los
políticos que desde la administración y por su negligencia provocan muertes que
se podrían haber evitado.
Curiosamente, la anciana de
la que os empecé a hablar, fue enfermera en la II Guerra Mundial y en ese
conflicto entregó lo mejor de ella misma para salvar muchas vidas. Posteriormente
fue una gran luchadora por los derechos sociales en París. La que le dio tanto
a sus semejantes, ahora recibe este trato.
