El Consejo de Dirección de
UPyD ha acordado la expulsión de sus eurodiputados Fernando Maura y Enrique
Calvet, una decisión esperada y que ha tardado demasiado, ya que ambos estaban
instalados en la rebeldía permanente, y hasta diría yo que en la traición, pues
no se puede tener un cargo de tanta responsabilidad como el de eurodiputado y
aprovecharse de ello para trabajar para otro partido.
En su día se les abrió a
ambos un procedimiento disciplinario, dicho procedimiento ha finalizado de la
única manera posible, pues no se puede estar constantemente desprestigiando a
tu partido y participando en actos de propaganda a favor de las tesis de
Ciudadanos y pretender que no te pase nada.
No se puede olvidar, que
estos dos eurodiputados son lo que son, gracias a que fueron puestos por UPyD
en su lista nacional, los ciudadanos no les votaron a ellos, votaron al
proyecto de UPyD, por ello deberían entregar sus actas y afiliarse a
Ciudadanos, su partido amado, pues eso sería lo correcto. Si pretenden seguir
como eurodiputados arrebatándole dos escaños al partido al que le deben todo,
solo demostrarán su deplorable catadura moral.
Probablemente, estas
expulsiones se habrían producido antes si no fuese por la situación en la que
se encuentra UPyD, hay que entender que cuando estas siendo acosado por todos
los poderes del sistema para hacer que desaparezcas tu capacidad de reacción no
es la misma.
Conviene recordar, que
tanto Calvet como Maura, se negaron a rendir cuentas sobre los gastos
realizados con cargo a la partida de
gastos generales que reciben del Parlamento Europeo.
Con el calvario que le
están haciendo pasar a UPyD, solo puedo decir, que por cada acta de concejal o
diputado autonómico que consigan en las próximas elecciones, demostrarán su
inequívoca determinación de sobreponerse a la injusticia de que están siendo
objeto.
